11M: los 191 pedazos de una nación.

10 años y parece que fue ayer. Es increíble como un hecho ocurrido hace una década siga tan presente a día de hoy; pero el 11M no fue un hecho cualquiera.

Fue el día en que el corazón de España se rompió en 191 fragmentos, uno por cada una de las personas que perdieron la vida por coger un tren ese 11 de Marzo, dejando atrás a familiares, amigos, compañeros,… con el dolor que se queda cuando no vuelves a ver a esa persona.

Cada uno de nosotros tenemos recuerdos, freses, imágenes,… asociadas a ese día. Imágenes que año tras año siguen invadiéndonos y que hacen volver a vivir el miedo, el dolor, la angustia, la tristeza, la ira,… Sentimientos de un pueblo que vio como todo daba un giro brutal en menos de 20 minutos. Una pesadilla.

El mayor atentado de la historia de España. Se cobró la vida estudiantes y trabajadores con miles de sueños por cumplir. El vacío que dejaron en su gente no podrá ser llenado nunca, como no podrán ser cerradas del todo las heridas del cuerpo y del alma de cientos de supervivientes que nacieron de nuevo ese día. Día en que una multitud de personas salieron a la calle en diversas ciudades de España para manifestar reproches políticos, disconformidad con una guerra en LA QUE NOS METIERON,… pero principalmente con condena a uno de los peores días de nuestro país. Nunca, desde el asesinato de Miguel Ángel Blanco, se había visto tal movilización social, mostrando su cariño hacia los afectados y para decir de forma rotunda y contundente NO al terrorismo. Las muestras de solidaridad fueron continuas.

No hay que olvidar a las miles de personas que colaboraron de forma directa en las tareas de apoyo a las víctimas: profesionales sanitarios que no dudaron en doblar sus turnos para atender a los heridos, los ciudadanos anónimos que formaron colas históricas para donar sangre, personas que ofrecieron su ayuda y apoyo en las esperas desesperadas en el pabellón 6 del Ifema,..

Junto con el inmenso dolor que nos produjo semejante atentado, aquella fatídica mañana algo cambió en la conciencia colectiva de los españoles. Por primera vez en la historia de nuestro país, y a pesar de contar con más de mil personas asesinadas como consecuencia de la sinrazón terrorista, la ciudadanía se percató de que todos estamos en el punto de mira de los asesinos. La sensación de inseguridad y de miedo a poder sufrir algo parecido a lo de los trenes de Atocha empezó a invadir la cabeza de los ciudadanos. Temores que desembocaron en desconfianza y recelo hacía cualquier persona (sobretodo de aspecto musulmán tras saberse la supuesta autoría de los atentados) que nos pareciese “sospechoso”. Temores que poco a poco se han ido despejando pero no abandonando del todo.

Todos somos conscientes del impacto político que conllevo el 11M y de las cantidad de teorías que nacieron con ello, pero creo que en este décimo aniversario el recuerdo y las palabras tienen que ir dirigidas a todos esos inocentes que vieron como su vida cambiaba o simplemente terminaba. Victimas, familiares, personas que  estuvieron ayudando, apoyando y socorriendo,… Porqué todos ellos son los que se merecen las palabras en días como hoy y no “personajes” que se mueven por poder o interés y que no son capaces de desvelar la verdad de todo lo que ocurrió. Pero sobretodo el POR QUÉ ocurrió.

El 11M no es una historia con principio y final. Significa el sentimiento de una ciudad, de un país, que un día amaneció sumergida en el horror en estado puro. Sentimientos que nos acompañarán toda la vida.

 

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